
Naval de Talcahuano sigue sin conocer victorias en el campeonato y esta tarde cayó por la cuenta mínima ante un mal equipo de D. Concepción. Sin embargo los goles son los que mandan.
Una horrible tarde se vivió este sábado en el estadio El Morro. Todo se inició minutos antes del comienzo del partido donde en las afueras del recinto chorero reinaba un desorden descomunal debido a la habilitación de una sola caja (de tres que estaban disponibles) para la venta de entradas 'galería' a los hinchas navalinos, lo que generó el descontento de cientos de hinchas que se demoraron hasta 35 minutos en ingresar al estadio tras sortear una fila interminable de gente que quería comprar entradas.
En la cancha la situación no fue muy distinta, Naval comenzó atacando de sur a norte y durante los primeros minutos fue claro dominador del encuentro, generándose claras ocasiones de gol en el pórtico defendido por el buen arquero lila De Agustini. La más clara del equipo del Ancla nació tras un contragolpe fulminante (10 min.) donde la tocaron todos en el mediocampo para habilitar a Gustavo Moreno que enfrentó sólo al portero pero trastabilló y su tiro pasó rozando el parante derecho del arco lila.
Naval tocaba el balón y llegaba a la portería de su clásico rival pero faltaba la puntada final. Cuando el cronómetro marcaba el minuto 15 del encuentro, el juez Cristian Andaur -de discretísimo cometido- cobró un dudoso penal en el área visitante tras una mano de Andrés Sepúlveda. El 'Señor de los Penales', John Munizaga, estaba ausente esta vez y fue el debutante argentino Jorge Detona quien tomó el balón para patear desde los doce pasos pero su tiro fue muy suave y Luis de Agustini no tuvo problemas para atrapar el balón.
De ahí en más el partido cayó en un pozo y lo único que pudieron ver los cerca de cuatro mil espectadores que llegaron esta tarde fue un sin fin de jugadas cortadas producto de faltas, agresiones, desacierto arbitrales y simulaciones de ambas escuadras. Esto se acrecentó aún más por parte de la oncena forastera tras la expulsión del volante lila Mauricio Lagos tras una fuerte agresión a Andy Lacroix a los 35 min. de partido. En el intertanto las tarjetas amarillas fueron repartidas por toda la cancha por el juez Andaur, donde Melo, Fibiger, Detona y Moreno fueron amonestados en Naval y González y Salazar en el cuadro penquista. Con el marcador en blanco se fueron al descanso.
En la etapa complementaria el ingreso de Boris Sandoval en lugar de Moreno le dio más poder ofensivo al ataque chorero y con esto se esperaba que Naval saldría en busca del triunfo sobretodo aprovechando el jugador más que tenía en cancha y así lo hizo saber Edgar Melo a los 52 min. tras un tiro de distancia que el meta desvió al córner. Tres minutos después un tiro cruzado de Detona pasa rozando el vertical derecho de la portería lila y a 20' del final nuevamente Detona lo tuvo pero esta vez fue la mala fortuna que le dijo no y su zurdazo con borde externo desde fuera del área dió en el travesaño.
Los cambios en Naval no se hicieron esperar y el ingreso de Andrés Navarro (20 min. por Lacroix, que jugó contracturado) y Andrés Orellana (25 min. por Edgar Melo) no fueron solución para romper la pared defensiva impuesta por Fernando Cavalleri, es más, la salida de Melo fue algo inexplicable porque a pesar de no hacer un buen partido era el único que intentaba poner la pelota en el piso y buscar generar fútbol.
Naval a esta altura del encuentro tenía dos gigantes en el área visitante (Detona y Navarro) pero la zona de creación chorera no estuvo a la altura de las circunstancias que implica jugar un clásico y no fue capaz de generar jugadas para entregar pelotas con ventaja a la solitaria delantera. Los argentinos tuvieron poco contacto con el balón en especial Andrés Navarro que fue enviado al área visitante a tratar de ganar por alto, pero los pocos centros aéreos que cayeron en el área fueron más bien pelotazos sin destino.
Cuando el encuentro entraba en la recta final, vino la única llegada morada de peligro al arco de Fibiger. Un tiro bajo de distancia de Fernando Lazcano que el meta trasandino no pudo contener y el rebote lo toma Cristóbal González que solo debió empujar la pelota para marcar el único tanto del cotejo. Uno a cero termina el partido en favor de la visita y la gente navalina, que se caracteriza por tener poca paciencia, ya comienza a desesperarse, sobretodo por la falta de gol que ha sido un dolor de cabeza crónico que arrastra Naval desde hace ya varios años atrás.
Al cuadro de Juan Carlos Almada le pena un hombre de experiencia en la zona media que ponga balones de peligro a los delanteros, que tome el balón, haga la pausa y lo administre bien... que abra la cancha para aprovechar la velocidad y las gambetas de Boris Sandoval por izquierda y de Francisco Castillo cuando se descuelga por derecha.
Los tres extranjeros que debutaron hoy -Detona, Navarro y Echeverría- de todas maneras quedaron en deuda, aunque Echeverría fue el que más tuvo contacto con el balón pero no brilló como se esperaba. Los delanteros Navarro y Detona poco pudieron hacer arriba y terminaron yendo al 'sacrificio' de pelear todos los balones sin sentido que llegaban al área visitante.
Nota aparte fueron las típicas escaramuzas entre hinchas navalinos y lilas tras finalizar el encuentro, las que se vieron agravadas tras le pésima idea de Carabineros de permitir primero la salida de la hinchada local y luego la visitante.
Este Naval tiene mucho que trabajar en la semana si quiere conocer de victorias, aunque el tiempo apremia porque ya el miércoles debe salir nuevamente a la cancha, esta vez en Puerto Montt donde enfrentará a la escuadra local.

